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Librado Elias
Coronado Cazares
1984 — 2026
En memoria de Librado "Elías" Coronado Cásarez
Con el corazón lleno de tristeza y profundo dolor, despedimos a Librado Elías Coronado Cásarez, cariñosamente conocido por todos como Elías, quien partió de este mundo el 13 de septiembre de 2026, a la edad de 42 años, en Arizona. Hoy nos toca despedir a un hombre cuya presencia nunca pasó desapercibida. Elías fue alegre, trabajador, carismático, coqueto y, sobre todo, un hombre de gran corazón. Siempre tenía una sonrisa, una ocurrencia o alguna manera de hacer reír a quienes estaban a su alrededor. Era de esas personas que ayudaban sin esperar nada a cambio, simplemente porque así era su manera de querer y de estar para los demás.
Fue también un hombre que nunca tuvo miedo de trabajar. Siempre buscó la manera de salir adelante y de proveer para su familia. Tuvo diferentes trabajos y también buscaba oportunidades por su cuenta para obtener un ingreso extra. No importaba qué trabajo fuera; mientras pudiera trabajar y hacer algo por sus hijos, él lo hacía. Su esfuerzo, su dedicación y sus ganas de salir adelante fueron una parte importante de la vida que construyó para su familia.
Pero si hay algo que definió a Elías, fue su amor por sus hijos.
Deja un vacío enorme en el corazón de Ruth Alessandra Coronado, Rubén Elías Coronado y Rowen Santiago Coronado, quienes siempre llevarán consigo el amor, las enseñanzas, las risas y los recuerdos de su padre.
Elías no fue solamente un padre que estaba presente de nombre. Fue quien los cuidaba, los criaba y estaba ahí para ellos. Durante los años en que su madre estaba en la preparatoria y después en la universidad, él era quien se encargaba de ellos, quien los cuidaba y formaba parte de sus días. Estuvo presente en tantos momentos cotidianos de su infancia que hoy se convierten en recuerdos que sus hijos llevarán consigo para siempre. También deja atrás a Ruth Y. Abundis, con quien compartió 24 años de vida y con quien formó una familia. Juntos comenzaron desde muy jóvenes, cuando él tenía 17 años y ella 14. Desde entonces caminaron juntos, empezando desde cero y enfrentando la vida con mucho esfuerzo, trabajo y sacrificio. Pasaron por dificultades, alegrías, cambios y muchas etapas de la vida, pero poco a poco fueron construyendo una familia y un hermoso hogar lleno de vida y de recuerdos. Su casa siempre tenía las puertas abiertas. Era un hogar lleno de familia, amigos, visitas, risas, música y momentos inolvidables. Siempre había alguien de visita, una conversación, una canción sonando y, por supuesto, sus famosas carnes asadas, que reunían a todos y se convirtieron en parte de tantos recuerdos familiares.
Esos años no fueron solamente años de compartir una casa, sino de construir una historia juntos, una familia y una vida llena de momentos que hoy forman parte de los recuerdos que permanecerán para siempre.
Su partida también deja un profundo dolor en su suegra, Lilia Rodríguez, y en sus cuñadas Lilia Abundis y Grecia Olmos, a quienes Elías no veía solamente como cuñadas, sino que quiso como hermanas. El cariño que les tuvo, las conversaciones, las risas y tantos momentos compartidos permanecerán siempre en sus corazones. Lo extrañarán también sus hermanos, Omar Hernández, Luis Hernández, Sergio Coronado y Marcos Coronado, junto con sus esposas, sus familias, sobrinos y demás seres queridos.
Hay personas que pasan por nuestra vida dejando recuerdos, y hay otras que dejan una parte de sí mismas en cada persona que tuvieron la oportunidad de conocer. Elías fue de esas personas.
Su risa, sus ocurrencias, su carisma, su manera de ayudar a los demás y ese lado coqueto que tantos recordarán con una sonrisa serán parte de las historias que su familia contará una y otra vez.
También quedará su amor por la música, algo que disfrutaba profundamente y que formaba parte de tantos momentos de su vida. Ahora, cada canción que alguna vez disfrutó podrá convertirse en un pequeño recuerdo de él, una manera de sentirlo cerca cuando más se le extrañe.
Aunque hoy las lágrimas sean muchas y el dolor parezca imposible de llevar, con el tiempo sus recuerdos también traerán sonrisas. Porque Elías no será recordado solamente por el día en que partió, sino por todos los días en que hizo reír, ayudó, trabajó, cuidó, acompañó y quiso a quienes estuvieron a su lado.
Su vida fue mucho más que sus últimos momentos. Fue una historia hecha de trabajo, familia, amistades, música, risas, dificultades, esfuerzos y momentos que ahora viven en la memoria de quienes lo amaron.
Elías dejó una huella en muchas vidas. En sus hijos, en su familia, en sus hermanos, en sus sobrinos, en sus amigos y en cada persona que alguna vez recibió su ayuda, compartió una risa con él o simplemente tuvo la dicha de conocerlo.
Por eso, aunque hoy lo despedimos con un dolor que parece imposible de explicar, también queremos celebrar sus 42 años de vida. Celebrar las personas que amó, las personas que lo amaron, las amistades que formó, las risas que compartió y todos los momentos que dejó como parte de nuestras vidas.
Porque llorar su ausencia y celebrar su vida pueden existir al mismo tiempo.
Servicios funerarios
Su cuerpo será velado en Funeraria Treviño. Posteriormente, sus restos serán trasladados a Funeraria Lozano, en Matamoros, Tamaulipas, para continuar con las ceremonias correspondientes.
Finalmente, será sepultado en el Panteón Jardín, donde descansará en paz. Hasta siempre, Elías. Elías, hoy te despedimos con lágrimas, pero también con gratitud por haberte tenido en nuestras vidas.
Gracias por las risas, por las historias, por las ocurrencias, por las veces que ayudaste, por los momentos que compartiste con nosotros y, sobre todo, por el amor que diste a tus hijos y a tu familia.
Vuela alto, Elías.
Que dondequiera que estés, nunca te falte esa alegría que siempre llevaste contigo. Aquí nos quedamos con tus recuerdos, tus canciones, tus historias, tus ocurrencias y con todas esas pequeñas cosas que algún día nos harán sonreír mientras hablamos de ti.
Ahora tus días continúan en un lugar que nosotros todavía no conocemos, pero donde queremos creer que tu alma está en paz, junto a Dios y bajo el cuidado del cielo.
Y cuando algún día llegue nuestro momento de terminar nuestro camino aquí, esperamos encontrarte nuevamente. Esperamos que seas tú quien nos reciba, quien nos sonría, quien nos abrace y quien nos haga sentir, una vez más, que estamos en casa.
Hasta entonces, papá, sigue tu camino en el cielo. Nosotros continuaremos el nuestro aquí, llevando tu amor con nosotros hasta el día en que volvamos a encontrarnos. Siempre vivirás en nuestros corazones.
Descansa en paz, querido Elías.
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